La Feria Electoral

por Juan Jorge Faundes Merino (*) 

“La historia de los Ratones gobernados por los abusivos Gatos, metáfora de Roxana Miranda en sus spots... ¿Les parece conocida? Está inspirada en una similar del canadiense Tommy Douglas....” (Jota Jones, detective privado)

Leo con avidez el informe de Jota Jones: Thomas Douglas (20 de octubre de 1904 - 24 de febrero de 1986). Nacido en Escocia, fue pastor Bautista, prominente político socialdemócrata canadiense, líder de la Federación Cooperativa de la Commonwealth de Saskatchewan (CCF) a partir de 1942 y el séptimo primer ministro de Saskatchewan desde 1944... Tommy Douglas dijo: «Seguramente el valor de un gobierno está en lo que hace por su gente, la medida en que mejora su calidad de vida, mejora la asistencia sanitaria, les da mejores medidas de seguridad, mejores estándares de valores morales. Eso es lo que hace grande a una nación». Si hay un ideario, una teoría política tras Roxana Miranda, es la de Tommy Douglas.

La política es un mercado, nos guste o no, donde coaliciones, partidos y candidatos independientes concurren a competir como cualquier empresa para que nosotros los electores les vendamos, cada uno, nuestra porción de poder a cambio de un pago a futuro con bienes societales que de algún modo tendrán un valor de uso para cada uno de los individuos que componemos la llamada sociedad: alimento, salud, educación, vivienda, recreación, etc.

Lo que ellos promocionan son ficciones (sonrisas, abrazos, alegría de cartón piedra, etc.) y sobre todo promesas. Es decir, nos dicen: nosotros que somos tan buena onda, simpáticos y parecidos a ti, casi como tú, pero mejores, queremos que votes por nosotros. Es decir, deseamos que nos vendas tus acciones de poder societal (de poder de hacer en el ámbito social) y te pagaremos con bienes a futuro ("bonos políticos") que son títulos de alto riesgo y baja calificación, que ofrecen, en contrapartida, un alto rendimiento si se llegasen a cumplir (eso son las promesas).

La franja televisiva es una de las mejores manifestaciones de lo dicho. Como en todo mercado, la manera de publicitarse puede ser buena, más o menos o mala.

Desde el punto de vista de calidad técnico-publicitaria, en lo que respecta a las elecciones parlamentarias, el spot televisivo de la Alianza (así como los anuncios particulares de Udi y RN) muestran un muy buen uso del color, de los paisajes panorámicos, de un slogan común, se observa unidad de formato, y mensajes centrales manifiestos y latentes. Denotan alegría, sensación de triunfo, coordinación, trabajo en equipo. La mercancía que ofrecen puede ganar preferencias de los consumidores.

Los comerciales parlamentarios de la Nueva Mayoría, un desastre. Se observa falta de profesionalismo; el conjunto es una yuxtaposición de videos con calidades diferentes. Una ensalada. ¿Una metáfora de lo que ocurre en su interior, es decir, de una mezcla partidaria que no ha sintetizado armónicamente, sinfónicamente su legítima y necesaria diversidad?  En síntesis, la franja televisiva de la Nueva Mayoría respecto de las parlamentarias denota falta de unidad y desorden (más que diversidad), mal trabajo técnico-profesional desde el punto de vista publicitario. La mercancía política que ofrecen es confusa, no hay un producto claro. La audiencia se puede preguntar, si así van a gobernar...

La de Marco Enríquez-Ominami, podría ser mejor, tiene cómo, conoce el oficio. La franja del PRI, muy pobre. Es como tristona. También falta de unidad con los videos de cada candidato. La falta de recursos no tiene por qué bajar la calidad técnica. Denota pobreza, falta de unidad, transmiten la sensación de que van a perder.

El de Giorgio Jackson, casi no lo percibí. Pero me alcanzó a parecer divertido, con alguna nota de humor. También el del candidato que arroja a la basura las jubilaciones y sus cuatro segundos.  Si alguien queda por fuera, disculpe, no lo vi (o sea, trate de que lo vea, de caerme bien, y de  convencerme para recibirle el bono).

En cuanto a la Franja Presidencial (la que vi) audiovisualnente todos los spots están bastante bien. Respecto a contenidos manifiestos y latentes ganan Mathei, Parisi, Marcel e Israel, los candidatos se ven, los problemas de las personas son explícitos, las promesas específicas. Luego vendrían Marco, que también va al grano, aunque paradojicamente con más audio que imagen, y Roxana Miranda, muy buena con su parábola de los gatos y los ratones. Alfredo Sfeir, la embarró con su chiste de la ropa, admite que es factor distractivo. Jocelyn-Holt, demasiado focalizado en los homosexuales. La de Michelle... muy musical, etérea, todos con la bandera a La Moneda... pero ella no aparece sino hasta el final, no identifica ningún problema, no promete nada: no hay propuesta! Me parece la peor. Aún hay tiempo para mejorar. Hasta ahora, si yo fuera «el pueblo», vendería mis acciones de poder a la Ratona! ¡Ojo!

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(*)Juan Jorge Faundes Merino (1946). Periodista. Magíster en Literatura. Este relato fue publicado en la revista Punto Final, noviembre 2013).